10 razones por las que el arte queer es un instrumento contra la LGTBIfobia
El arte queer es trascendental cuando en países como España los ataques a la orientación sexual e identidad de género son los delitos de odio más frecuentes tras el racismo y la xenofobia.
El pasado 17 de mayo hizo 36 años que la OMS dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental, efeméride declarada como el Día Internacional contra la LGTBIfobia.
En este contexto cabe revisar el impacto que el arte queer puede tener en nuestra sociedad.

¿Por qué el arte queer puede ser una herramienta contra la LGTBIfobia?
1ª. El arte queer es un instrumento muy potente contra la LGTBIfobia, no solo porque representa diversas identidades, sino porque desafía también quién tiene derecho a ser visible, deseable y escuchado en una sociedad que inevitablemente es plural y heterogénea.
Legitimación y romper con la invisibilidad
2ª. Históricamente las personas LGTBIQ+ han sido borradas de los relatos oficiales, de la cultura, del arte académico, de los medios y de los espacios públicos. El arte queer rompe esa invisibilidad.
3ª. Cuando una obra muestra cuerpos, afectos, deseos o experiencias desde la complejidad y no desde el estereotipo, se está lanzando a su vez el mensaje de que el colectivo LGTBIQ+ existe y no necesita pedir permiso para ocupar el espacio social y cultural que le corresponde.

Desafiar las normas y generar empatía
4ª. Los artistas LGTBIQ+ tienen capacidad para crear empatía. Sus obras pueden derribar defensas emocionales y conectar con experiencias muy concretas, especialmente en aquellas personas que nunca hayan reflexionado sobre la diversidad sexual o de género.
5ª. El arte queer cuestiona ideas rígidas sobre qué se entiende por masculinidad, feminidad, familia, religión, deseo o identidad. Ello, aunque provoque incomodidad favorece el debate sobre la importancia de lo diferente.

La cultura queer y los discursos de odio
6ª. La cultura queer crea además comunidad y genera espacios de legitimación que favorecen no solo el encuentro, sino también la resistencia.
7ª. Aunque intrínsicamente sea un arte militante y político, el arte queer es capaz de desafiar los discursos de odio simplemente mostrando escenas de ternura, intimidad o cotidianeidad entre personas LGTBIQ+.
8ª. El arte LGTBIQ+ incluye perspectivas muy distintas atravesadas por el género, la raza, la clase o la migración, convirtiéndolo en memoria, denuncia, duelo, celebración y resistencia al mismo tiempo.

El coleccionismo de obras de arte queer
9ª. Cuando se adquiere la obra de un artista queer se está sosteniendo su trayectoria favoreciendo que pueda seguir produciendo, investigando y ocupando su espacio dentro del ecosistema cultural.
10ª. Su coleccionismo tiene una dimensión de reparación histórica. Durante décadas las prácticas artísticas queer han sido censuradas públicamente, invisibilizadas y/o leídas únicamente desde el escándalo. La adquisición de estas obras contribuye a corregir esa ausencia en colecciones privadas, archivos, galerías y museos.
En conclusión, el arte queer es en su esencia un vehículo de transformación colectiva que contribuye a combatir la idea de que no solo existe una única manera de ser.
Desde que Inéditad Gallery dio sus primeros pasos, hemos apostado firmemente por normalizar a través del arte la perspectiva de diversidad de género
La visibilidad del arte queer no es solo una reivindicación para que sus obras formen parte del círculo habitual del arte contemporáneo, sino que su aportación a la sociedad produce pensamiento, estética, crítica y sensibilidad en múltiples direcciones.



