Descripción
Carlos Mín incorpora esta nueva obra en nuestra galería con la que establece un diálogo entre el deseo, la sensualidad y lo vulnerable. Disponible también online.
Esta obra de Carlos Mín es la primera de su nueva serie Altares Cotidianos donde la simbología de los elementos que configuran la obra interactúan con la figura principal. El chico arrodillado representa la vulnerabilidad y la ofrenda; la fruta del higo hace alusión al deseo y la sexualidad; la flor de crisantemo nos habla de muerte, duelo y de lo efímero; y el gato es una metáfora de lo místico y de la intuición. La escena se podría definir como un ritual en tránsito, una ofrenda al deseo y a la sensualidad.
Acrílico y óleo sobre lienzo
84 x 60 cm
2026
Certificado de Autenticidad
Seguro de transporte incluido en el envío
1,700€
1 disponibles
Carlos Mín incorpora esta nueva obra en nuestra galería con la que establece un diálogo entre el deseo, la sensualidad y lo vulnerable. Disponible también online.
Día de playa con zebras 