Descripción
Adrián GoMa es el autor de esta obra única con la que participa en la exposición CRÍTICO. Ya disponible en nuestra galería online.
Después de hablar pasado laudes con la hermana Raffaella me sentí irritada, irritada y confusa, no por el tono o las conclusiones; bien podría asegurar que se trataron temas banales, pero incluso a esta hora de la noche, en mi celda, los evoco con dificultad. Lo que sí recuerdo claramente son las dudas, dudas que lamían mis oídos con la afilada y áspera lengua del diablo. La hermana Raffaella terminó acusándome de incoherente, de cambiar de opinión demasiado a menudo, prácticamente a cada frase que salía de mis labios; de llevarme la contraria a mí misma, pero, ¿no es esta la forma en la que una novicia ha de aprender? No plegándose al dogma, sino más bien escudriñando sus inconsistencias. ¿No es sensato modificar el discurso a medida que se avanza, no desde el cinismo de la mentira, sino mediante el aprendizaje y la iluminación? Y, ¿no surge acaso la iluminación al contradecir nuestros propios axiomas?
Brotaban las palabras de nuestra boca como dos surtidores de agua enfrentados que, al chocar, se funden en un estallido de gotas, pero las palabras en mi mente y las que salían de mis labios no siempre se correspondían. Si estaba siendo o no inconsecuente, yo aun no lo sabía. Pensaba: ¿No son disociables los actos de las palabras? ¿Hemos de actuar siempre según está escrito, según pensamos, según decimos, según decimos que pensamos, según queremos decir? Y, ¿no es acaso Dios el que ha de juzgar nuestros actos? Claro que, de ser así, (y así lo creo), ¿somos dignos jueces de nuestros propios actos? ¿No es la incoherencia inherente al ser, al pensar? ¿No es la única forma de dibujar los meandros de la realidad, como el que tantea a ciegas con sus manos y brazos extendidos para ver en la oscuridad? O, ¿acaso la verdad se plantea sin dicotomías, (o incluso policotomías), dependiendo de quien la interpreta?
Quizás la Madre Superiora esté en lo cierto al decir que mi mayor pecado es la soberbia intelectual, ese demonio que me lleva a querer tener siempre razón, pero no es cierto que yo mienta. No quiero que al final me acaben llamando la hermana Mentirosa, tampoco es verdad que sea incoherente, solo tengo dudas. (Adrián GoMa, 2024)
Óleo sobre tabla entelada
61 x 51 cm
2024
Certificado de Autenticidad
Seguro de transporte incluido en el envío
Vendida
VENDIDA
Adrián GoMa es el autor de esta obra única con la que participa en la exposición CRÍTICO. Ya disponible en nuestra galería online.
| Peso | 1 kg |
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| Dimensiones | 51 × 2 × 61 cm |
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| Enmarcado | |
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Fuera del marco 