Descripción
Eduardo Urdiales incorpora a nuestra galería esta magnífica nueva obra ejemplo de su gran talento con el dibujo contemporáneo.
El espejo repite su rostro una y otra vez, como si quisiera comprobar que sigue ahí. Se maquilla, se detiene, baila un instante, vuelve a empezar. Nadie la mira. La habitación respira con ella. La soledad, que a veces pesa, aquí se vuelve ligera: un territorio donde el cuerpo se permite el juego, donde el gesto deja de tener finalidad. No hay testigos, solo el eco de una voz interior que se diluye entre el ruido leve del día.
El dibujo recoge ese vaivén entre lo real y lo mental, entre la figura que actúa y la que observa. En la repetición, en el desdoblamiento, surge una forma de felicidad discreta, difícil de nombrar, hecha de calma, de movimiento y de una cierta ternura hacia uno mismo. En su aparente sencillez, la escena encierra algo esencial: la posibilidad de encontrarse en el acto más común, y reconocerse —por un momento— sin el peso de tener que ser nadie más. (Eduardo Urdiales, 2025)
Grafito y carboncillo y tinta china sobre papel fijado a tabla
60 x 60 cm
2025
Certificado de Autenticidad
Seguro de transporte incluido en el envío
Vendida
VENDIDA
Eduardo Urdiales incorpora a nuestra galería esta magnífica nueva obra ejemplo de su gran talento con el dibujo contemporáneo.
| Peso | 1 kg |
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| Dimensiones | 60 × 4 × 60 cm |
| Tamaño | |
| Enmarcado | |
| Orientación | |
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Jardín en la piel III 